jueves, 09 septiembre 2010 13:23:12
La difamación
Autor: Iñaki Ruiz
Edición: 42
Publicado el 27/07/2009 10:50:09
Dice Maruja Torres que la sombra de la mentira es infinita y el peso de la calumnia intolerable, tres bravos por ella.

Casi todos sufrimos los desmanes de esta forma de actuar, da  asco vivir en un entorno donde lo positivo de la trayectoria de los seres humanos es objeto de desconfianza y de detractores que ensucian con crueldad cualquier trayectoria humana. Sin embargo, se abraza sin cuidado cualquier confidencia maledicente. Y se propaga con una frivolidad que da pavor.

Vivimos en una sociedad que ha obtenido un muy elevado nivel de vida que no ha servido para dotarnos de leyes intangibles que protejan la sensibilidad de los otros con nuestra propia sensibilidad. Somos pasto de las vísceras, hay demasiada gente que odia por gusto y diría más, odia por necesidad. No hay que dejar de lado otros sentimientos como la envidia, con qué facilidad se tiene envidia!

Hemos viajado por los distintos confines de esta galaxia y sin embargo no somos capaces de controlar nuestros instintos o de desarrollar con el mismo éxito una sensibilidad que nos elevaría espiritualmente como seres humanos y nos facilitaría el acceso a la felicidad.

Es habitual cuando uno llega a una bella ciudad, comprobar que los habitantes se han quedado atrasados. Es más facil pensar y diseñar  un plan de urbanismo para una ciudad que hacer de sus habitantes personas espiritualmente elevadas. En el diseño de las ciudades del siglo XXI deberíamos tener en cuenta esta circunstancia. Pensar menos en el asfalto y el ladrillo y darle más importancia a las personas.

Las personas nos debemos abrir a la sociedad desde el positivismo, nos debemos  abrir a compartir los más finos sentimientos, a ayudarnos en nuestras emociones. Este mundo puede y debe ser mejor, pero hay que empezar por nosotros mismos.
 Agur jaunak!